“Hacia una Biblioterapia” – Claudio García pintos

Alrededor del año 1977, el profesor doctor Viktor Frankl inauguró la Feria del Libro de Austria, con una conferencia sobre el libro como recurso terapéutico, en la cual planteó la posibilidad de la sanación a través de la lectura. En la ocasión señaló casos en los que un libro salvó una vida haciendo desistir al lector en su idea de suicidarse y otros en los que personas en su lecho de enfermedad se vieron reconfortados por la lectura. Asimismo comenta el caso de personas que estando encarceladas, mejoran su actitud de vida a través de un libro

Por “biblioterapia” debemos entender la utilización terapéutica del libro, pero tomando por tal (libro) no sólo y estrictamente “un libro” sino extendiendo la idea a toda “letra escrita”, sea prosa, poesía, canciones, aforismos y reflexiones. Los terapeutas, precisamente, conocemos muy bien el valor de la palabra; en particular señalo tres elementos que acentúan su valor. . .

En función de esto, se rescata a la “palabra escrita” como un recurso terapéutico formidable. No debemos pensar en escritos realizados específicamente a tal fin terapéutico, sino incluso en obras que nunca fueron intencionalmente destinadas al efecto. Por otro lado, su valor terapéutico está ordenado según la distinción precedente entre curar y sanar y según la característica de cada caso y situación. . . 

La relación de intimidad que se establece entre lector y lectura es de tal magnitud que la letra cobra un peso y un relieve muchas veces insospechado. Así, su poder de penetración es admirable y su efecto catalizador muy efectivo. El mensaje llega casi con sorpresa y moviliza en el individuo su poder de resistencia, su remanente sano, su posibilidad de superación de adversidades. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado retratados en un cuento o en una canción?, ¿cuántas veces hemos recurrido a un personaje de ficción o una poesía para dar respuesta a una situación? ¿Cuántas veces hemos apelado a una historia para comprender una circunstancia de la vida? En definitiva, ¿cuántas veces hemos sentido que tal libro “ha ocurrido” en nosotros? Ahí, como elemento catalizador, como circunstancia que me permite “darme cuenta”, como encarnación de un valor, allí mismo le encontramos respuesta al “para qué” de la biblioterapia.

 Fuente: “La logoterapia en cuentos : el libro como recurso terapéutico” – Claudio García Pintos, pág. 17-20

Publicado por Daniel. Ver texto completo en: http://bibliopolisunmundodelibros.blogspot.com/2009/11/hacia-una-biblioterapia-claudio-garcia.html

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EEUU: Con frecuencia, bibliotecas son refugio de indigentes

SAN FRANCISCO — Todos los días, cuando abre la biblioteca, John Banks está allí, esperando entrar. Encuentra un lugar y se queda hasta que cierra. Entonces se va en su silla de ruedas a la terminal de autobuses donde pasa la noche.

Como tantos otros indigentes que frecuentan la biblioteca, lo único que quiere Banks es un lugar donde sentarse en paz. No quiere hablar con nadie ni que le hablen. Si necesita ayuda, sabe lo que hay que hacer: llamar al trabajador social de la biblioteca.

La oficina principal de la Biblioteca Pública de San Francisco, donde cientos de indigentes pasan el día, es la primera del país que tiene un trabajador social a mano, según la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos (American Library Association, ALA). 

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