1. Conozca el libro que va a leer. Conocer el libro permite un mejor fraseo, entonación, inflexión e interpretación del texto que se quiere dar a conocer.
2. Mire a los ojos a quienes les esté compartiendo la lectura. No hay que olvidar que leer es un acto comunicativo principalmente. La mirada refuerza los nexos de comunicación entre quien lee y quien escucha, transmitiendo al mismo tiempo una sensación de atención permanente.
3. Conozca los niveles lectores del auditorio. Leerles “Punto a Punto” a un grupo de niños preescolares o “Chiguiro” a un grupo de adolescentes puede convertirse en una labor contraproducente. Conocer el nivel lector del auditorio garantiza escoger con mayor tino las temáticas, contenidos y complejidad del texto a trabajar. Al tratarse de una lectura en voz alta sin embargo, se puede elegir un libro con un nivel de lectura más avanzado que el medio del auditorio, esto ayuda a conservar su interés.
4. La lectura no comienza ni termina en el libro. A medida que vaya realizando la lectura plantee preguntas y elabore cuestionamientos que favorezcan las lecturas intertextuales y críticas así como permita a quien escucha un momento para realizar sus preguntas, expresar sus dudas y plantear su propia interpretación del texto. Leer el resto de esta entrada »
